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Las carnes son fuente de proteínas, de vitamina B12, hierro, potasio, fósforo y zinc. Debido a su contenido de grasas saturadas, es importante elegir cortes magros de carne y retirar la grasa que esta a simple vista antes de cocinarla. La carne contiene hierro y, además, aumenta la absorción del hierro de cereales o legumbres. El color de la carne proviene de una proteína que contiene hierro (mioglobina), y este no afecta las propiedades de la carne. Es conveniente el consumo de 3 a 4 raciones semanales de carnes, priorizando las carnes magras. Se considera una ración de carne de 100 - 125 g de peso. Los embutidos grasos deben consumirse ocasionalmente, ya que aportan gran cantidad de grasas saturadas, colesterol y sodio, que pueden afectar a nuestro sistema cardiovascular.
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