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Generalidades

Al evaluar los estudios sobre la actividad fisiológica a lo largo de la vida, es preciso tener en cuenta varios factores:
1) por lo común, en los ancianos sanos sólo pueden ponerse de manifiesto deficiencias funcionales en condiciones de estrés;
2) los datos representan generalmente cifras promedio y, al envejecer, suele existir gran variabilidad en los grupos;
3) por último, la mayor parte de estos datos proceden de estudios sincrónicos, no diacrónicos.

Asimismo, es importante valorar cómo se ha definido el estado de salud.
Aparato cardiovascular.

 


Los primeros datos sugerían que el gasto cardiaco en reposo disminuye progresivamente desde los 20 años hasta los 90.
¯ Sin embargo, no se estudió a estos sujetos para detectar eventuales coronariopatías ocultas.
¯ Los resultados son bastante diferentes cuando se somete a la población estudiada a pruebas de detección de trastornos coronarios mediante gammagrafía de esfuerzo con talio.
a) En este caso, se observa que el gasto cardiaco de personas normales en reposo no resulta afectado por la edad entre la tercera y la octava década de la vida.
b) El gasto durante la realización de ejercicio graduado tampoco se modifica con la edad.

 

Sin embargo, con los años
1. el ritmo cardiaco disminuye
2. y los volúmenes diastólico final y sistólico final aumentan .
Así, en sujetos ancianos, el gasto cardiaco durante el ejercicio se mantiene gracias al mecanismo de Frank-Starling.
¯ El empleo de estos mecanismos de reserva puede hacer a estos individuos más vulnerables a la descompensación cuando se sobreañade una afección.

 

Estos datos también son congruentes con la idea de que la reactividad ß-adrenérgica del miocardio disminuye con la edad.
Las alteraciones descritas se producen tanto en seres humanos como en animales.
- La reacción del ritmo cardiaco al aporte intravenoso de isoproterenol decrece con el el vejecimiento y, en animales, también se atenúa la contractilidad miocárdica.

 

Esta deficiencia
a) no está en relación con la capacidad contráctil intrínseca,
b) sino con mecanismos ß-adrenérgicos.

 

- Las concentraciones de noradrenalina en condiciones basales y tras estimulación aumentan con los años.
Se desconoce si la deficiente reactividad ß-adrenérgica se debe
a) a desensibilización por catecolaminas endógenas o
b) a otros fenómenos relacionados con la edad.

 

Los ancianos también presentan menor sensibilidad de los reflejos barorreceptores, es decir, las reacciones cardiovasculares a modificaciones del volumen intravascular están alteradas.
Dichas modificaciones pueden
a) colocar al paciente anciano en situación de mayor riesgo ante una rápida expansión de volumen
b) y contribuir a la mayor prevalencia de hipotensión ortostática en este grupo de población.
Aparato respiratorio.

 


Si exceptuamos los incrementos del volumen residual, la mayor parte de los volúmenes pulmonares permanecen inalterados en los ancianos sanos no fumadores.

 

Sin embargo,
a) la distensibilidad aumenta
b) y las vías respiratorias de pequeño calibre tienden a colapsarse a medida que desaparecen las estructuras elásticas.

 

Estas modificaciones incrementan los volúmenes de cierre de tal forma que, a una edad promedio de 65 años, no todas las vías se abren durante la respiración normal en posición sentada.
-En decúbito, este fenómeno se produce ya a los 45 años.
Como consecuencia de ello, los ancianos son más propensos a presentar atelectasias y neumonía, sobre todo al permanecer tendidos en cama durante periodos prolongados.
Sistema endocrino.

 


El envejecimiento se asocia a la aparición de intolerancia a la glucosa.

 

- Parece ser que el defecto primario es la resistencia a la insulina,
* dado que la mayor parte de los estudios confirman el aumento de la insulinemia.
B. Sin embargo, también pueden contribuir a ello anomalías en la regulación de la secreción de esta hormona,
* pues cabe que su concentración no sea la adecuada para el grado de hiperglucemia.

 

Así no se ha identificado con precisión la causa de este trastorno de metabolismo de los hidratos de carbono.
El peso, la actividad, la composición de la dieta
a) influyen sobre el mismo,
b) pero no son los únicos factores en la intolerancia de los ancianos a estos principios inmediatos.

 

A nivel tisular, la resistencia del anciano a la insulina
- parece deberse a alguna deficiencia no identificada
- y situada en fases ulteriores a la unión con el receptor,
* ya que el número de receptores de esta hormona en monocitos y tejido adiposo y su afinidad por ella no se alteran con la edad.

 

Aunque la intolerancia a la glucosa propia del envejecimiento no es diabetes mellitus, puede tener importantes consecuencias.
- Incluso dentro de los límites normales de una prueba oral de tolerancia a la glucosa, los pacientes que presentan las glucemias más elevadas corren mayor riesgo de coronariopatía que quienes muestran las cifras más bajas.
En los ancianos sanos,
a) las concentraciones sanguíneas de azúcares en ayunas se mantienen dentro de la normalidad,
b) pero se elevan las de hemoglobina glucosilada.
- Cabe que se produzcan glucosilaciones similares en otras proteínas estructurales y enzimas y ello modifique su función.

 

¯ Más aún, la hiperinsulinemia
1. es un factor de riesgo independiente de padecer arteriosclerosis
2. y puede contribuir a la prevalencia de enfermedades vasculares en ancianos.

 

La depuración metabólica de la hormona tiroidea desciende con la edad.
A. Si el eje hipotálamo-hipófiso-tiroideo está intacto, las cifras de tiroxina se mantienen dentro de la normalidad.
B. Sin embargo, si se administra de tiroxina exógena por enfermedad tiroidea,
-la dosis de reposición debe ajustarse a la baja para compensar la disminución de la depuración.

 

La alteración endocrina más acentuada del envejecimiento es la reducción de los estrógenos en la menopausia.
Este cambio
a) modifica los tejidos reproductores
b) y altera notablemente el metabolismo óseo,
- lo cual provoca osteoporosis en personas con otros factores de riesgo.

 

También se ha formulado la hipótesis de que la distinta longevidad de hombres y mujeres
- es resultado de discrepancias en la aterogénesis que,
- a su vez, se deben a diferencias en el metabolismo de las lipoproteínas,
¯ las cuales, por último, están determinadas por la concentración de hormonas sexuales específica de cada sexo.

 

En la adolescencia,
- las cifras de lipoproteínas de baja densidad (LDL) se elevan
- y las de lipoproteínas de alta densidad (HDL) descienden
* más en varones que en mujeres.

 

En la menopausia,
A. las concentraciones femeninas de LDL aumentan y superan a las de los hombres a lo largo del periodo posmenopáusico.
B. Si se utiliza la relación LDL / HDL como índice de riesgo aterogénico,
a) las diferencias intersexuales de este cociente pueden ser responsables en gran medida de las observadas en la aterosclerosis
b) y, por tanto, de la mayor parte de las relativas a la longevidad.
El elevado cociente hombre / mujer en cuanto a mortalidad por coronariopatía se reduce tras la menopausia.

 

Algunos estudios han comunicado la reducción de la incidencia de coronariopatía y mortalidad por todo tipo de causas en mujeres posmenopáusicas que recibían estrógenos.
1. Este efecto beneficioso puede estar mediado por los efectos de estas hormonas sobre el metabolismo de las lipoproteínas.
2. Aunque estos estudios ofrecen indicios orientativos, no confirman de forma directa la hipótesis relativa a la influencia de los esteroides endógenos sobre la diferencia intersexual de longevidad.

 

A diferencia de lo que ocurre en las mujeres menopáusicas, las hormonas sexuales no disminuyen de forma brusca en el varón.
- Sin embargo, la mayor parte de los estudios han demostrado que se produce un descenso gradual de la concentración de testosterona con la edad.
* En la mayoría de los hombres, no alcanza niveles de hipogonadismo.

 

A. Aunque la actividad sexual disminuye con el paso del tiempo, no parece relacionarse de forma directa con las cifras de testosterona.
B. Los efectos de la disminución de esta hormona sobre otras actividades metabólicas aún no se han definido con precisión.
C. La masa y la fuerza de los músculos declinan con la edad, pero no se sabe con certeza si la testosterona contribuye a esta modificación.
Líquidos y electrólitos.

 


En circunstancias normales, con la edad no se producen modificaciones en las concentraciones de
v sodio,
v potasio
v ni hidrogeniones,
v ni en el volumen de líquido extracelular.

 

Sin embargo, se alteran los mecanismos de adaptación y las enfermedades agudas se complican a menudo por alteraciones del equilibrio de líquidos y electrólitos.

 

La reacción a la restricción de sodio se atenúa.
Los individuos ancianos pueden reducir la excreción de sodio cuando se restringe el aporte, pero
1. la reacción es lenta
2. y la deficiencia de sodio que se produce antes de que el descenso de la excreción de sodio alcance su máximo es mayor que en las personas más jóvenes.
A esta tendencia a la pérdida de sodio contribuyen varios factores:
1) la pérdida de nefronas con la edad y el consiguiente aumento de la carga osmótica por nefrona
2) la disminución de la renina con la edad, tanto en estado basal como bajo estimulación
3) la reducción de las cifras de aldosterona por las alteraciones de la renina.

 

Padezcan o no miocardiopatía preexistente, los ancianos corren mayores riesgos ante una expansión de volumen.
a) Son menos capaces de excretar una sobrecarga aguda de sal
b) y requieren mayor tiempo para restablecer el equilibrio.
Estas alteraciones están relacionadas con la reducción de
1. la filtración glomerular
2. y de la sensibilidad del reflejo barorreceptor.

 

El equilibrio del potasio también se altera con la edad y los ancianos corren mayor riesgo de desarrollar hiperpotasemia.
Se altera la excreción renal de potasio al disminuir
1. la filtración glomerular
2. y la secreción de aldosterona.
La insulina y las catecolaminas modulan el transporte de este ion al interior de las células.
Al disminuir la reactividad insulínica y ß-adrenérgica, la eficacia de estos mecanismos de adaptación se atenúa.

 

La deshidratación es un problema especial de los ancianos cuando
a) se limita el aporte de líquidos,
b) aumentan las pérdidas insensibles
c) u ocurren ambas cosas.

 

A. La capacidad para conservar el agua y concentrar la orina está alterada, al igual que los mecanismos de la sed, lo que compromete la respuesta adaptativa a la deshidratación.
B. Al combinarse con la tendencia a perder sal, es frecuente observar casos de depleción hipertónica de volumen.

 

Posiblemente, el problema más grave y peor identificado en cuanto al equilibrio de líquidos y electrólitos es la intoxicación acuosa.
- Las cifras basales de vasopresina permanecen inalteradas en el anciano normal.
A. Sin embargo, la administración intravenosa de suero salino hipertónico produce un aumento de la vasopresina plasmática superior al de los individuos jóvenes.
B. A la inversa, la administración intravenosa de alcohol determina una menor supresión de la vasopresina en los ancianos.

 

Estos datos parecen indicar que, en el anciano, la sensibilidad del osmorreceptor es mayor, con un «punto de ajuste» más elevado para la secreción de vasopresina.
- Por consiguiente, es más probable que ciertos fármacos o trastornos pulmonares y del sistema nervioso central desencadenen el síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética (SIADH) en personas de edad avanzada.
Aparato urinario.

 

Se ha observado en estudios sincrónicos que
1. el flujo sanguíneo renal,
2. la filtración glomerular
3. y el aclaramiento de creatinina
disminuyen con la edad.

 

-Sin embargo, la síntesis de creatinina también desciende y puede que su concentración en suero no refiera de forma directa el aclaramiento renal.

 

Estas modificaciones son importantes porque es necesario ajustar las dosis de los fármacos que se excretan preferentemente por el riñón.

 

Los estudios diacrónicos sugieren que la función renal no se deteriora con la edad en todos los individuos;
1. en algunos permanece relativamente indemne,
2. en otros sólo se altera ligeramente y,
3. por fin, en un tercer grupo, desciende de forma notable.

 

Esta observación es coherente con la variabilidad del envejecimiento, pero sigue siendo necesario considerar la posibilidad de que la función renal disminuya, especialmente en las personas enfermas.
Visión.

 


Las alteraciones de la visión y la audición relacionadas con el envejecimiento pueden contribuir a un importante menoscabo funcional.

 

A. La agudeza visual puede disminuir debido a
1. afecciones retinianas o
2. de los elementos neurales,

 

B. y las modificaciones del poder de refracción determinan en ocasiones el aumento de
a) la hipermetropía o
b) de la miopía.

 

C. La pérdida de la capacidad de acomodación
- produce hipermetropía

 

D. y la esclerosis del núcleo del cristalino ocasiona
1. cataratas
2. y miopía.

 

E. La disminución de la secreción de lágrimas en el anciano, en especial en las mujeres posmenopáusicas,
- puede producir sequedad ocular
- y, en consecuencia, irritación y molestias que ponen en peligro la integridad de la superficie corneal.

 

Audición
Las alteraciones de la audición pueden ubicarse
a) tanto en el sistema auditivo periférico
b) como a nivel de la corteza cerebral.
La pérdida de la audición de tonos puros, especialmente para las frecuencias superiores en el varón, puede dificultar
a) tanto la audición
b) como la comprensión del habla.

 

Los trastornos del tronco encefálico
producen a veces problemas para localizar sonidos y oír en entornos ruidosos.

 

Las afecciones corticales
-son causa de dificultades con el habla y el lenguaje.

 

En resumen, los trastornos de la función auditiva son más complejos que la mera pérdida de tonos puros.

 

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